Responsabilidad penal de la empresa: Las personas jurídicas

Responsabilidad penal de la empresa: Las personas jurídicas
La responsabilidad penal de una empresa es un tema que preocupa cada vez más a administradores, directivos y responsables de gestión. No solo porque puede derivar en sanciones importantes, sino porque afecta a la reputación, la continuidad del negocio y la confianza de clientes, proveedores y empleados.
En España, las empresas y otras entidades pueden responder por determinados delitos cometidos en su nombre, por su cuenta o en su beneficio. Esto significa que la responsabilidad no recae solo sobre la persona que realiza la conducta ilícita. En algunos casos, también puede alcanzar a la organización si no ha actuado con la diligencia necesaria para prevenir ese riesgo.
Comprender qué implica la responsabilidad penal de las personas jurídicas ayuda a las empresas a evitar problemas que pueden tener un gran impacto.
Qué es responsabilidad penal de las personas jurídicas
La responsabilidad penal de las personas jurídicas es la posibilidad de que una empresa, sociedad, asociación, fundación u otra entidad sea considerada responsable por determinados delitos cometidos dentro de su actividad.
Esta responsabilidad puede aparecer cuando el delito lo comete una persona con poder de decisión en la entidad, como un administrador, directivo o representante legal. También puede surgir cuando lo comete un empleado o colaborador sometido a la autoridad de esas personas, si la empresa no ha ejercido sus deberes de supervisión, vigilancia y control de forma correcta.
Una empresa no se puede desentender de lo que ocurre en su organización cuando el delito se produce en su beneficio o dentro de su actividad. Si no existen controles, protocolos o medidas de prevención eficaces, puede quedar expuesta a consecuencias penales.
La responsabilidad penal no es lo mismo que la responsabilidad jurídica en general. La responsabilidad penal es más grave porque está relacionada con la comisión de delitos y puede llevar aparejadas multas, suspensión de actividades, clausura de establecimientos, prohibiciones, intervención judicial o incluso la disolución en los supuestos más graves.
¿Qué son las personas jurídicas?
Una persona jurídica es una entidad reconocida por la ley con capacidad para tener derechos y obligaciones.A diferencia de una persona física, que es un individuo, una persona jurídica es una organización. Puede firmar contratos, comprar bienes, contratar trabajadores, prestar servicios, asumir deudas, reclamar derechos y responder ante terceros.
Una sociedad mercantil, por ejemplo, tiene personalidad jurídica propia. Aunque esté formada por socios, administradores y empleados, la sociedad actúa como una entidad independiente. Esa separación permite desarrollar actividades empresariales de forma organizada, pero también implica deberes y responsabilidades.
En la práctica, las personas juridicas actúan siempre a través de personas físicas. Una empresa no toma decisiones por sí sola: lo hacen sus administradores, directivos, representantes o empleados. Sin embargo, cuando esas actuaciones se realizan dentro del ámbito de la empresa y generan un beneficio para la entidad, pueden tener consecuencias para la organización.
Por eso es importante que las empresas definan bien sus procesos internos. Cuanto más clara sea la forma de actuar, menor será el riesgo de que una conducta irregular pase desapercibida o se repita en el tiempo.
Ejemplos de personas jurídicas
Entre los ejemplos más habituales de personas jurídicas se encuentran las sociedades limitadas y las sociedades anónimas. Son formas jurídicas muy utilizadas para desarrollar actividades empresariales, contratar personal, vender productos o prestar servicios.
También pueden ser personas jurídicas las asociaciones, fundaciones, cooperativas, colegios profesionales, partidos políticos, sindicatos y determinadas entidades públicas o privadas reconocidas por la ley.
El riesgo de responsabilidad penal no depende solo del tamaño de la entidad. Una pyme también puede verse afectada si no controla áreas sensibles como la facturación, la contratación, la relación con administraciones públicas, la protección de datos, la prevención de riesgos laborales, la gestión de fondos o el cumplimiento medioambiental.
Por ejemplo, una empresa podría enfrentarse a responsabilidad penal si un directivo paga sobornos para conseguir un contrato, si manipula la contabilidad para ocultar información relevante o si se incumplen de forma grave obligaciones legales que generan un delito. También podría existir riesgo si la dirección conocía determinadas prácticas irregulares y no hizo nada para impedirlas.
Casos en los que una persona jurídica puede estar exenta de responsabilidad
Una persona jurídica puede quedar exenta de responsabilidad penal si demuestra que, antes de que se cometiera el delito, había implantado un modelo eficaz de organización y gestión para prevenir delitos o reducir de forma significativa el riesgo de que se produjeran.
Este modelo suele formar parte del compliance o sistema de cumplimiento normativo. Para ser útil, debe estar adaptado a la actividad de la empresa y sus riesgos reales. No basta con copiar un documento estándar o aprobar un código interno que nadie aplica.
Un buen modelo de prevención debe identificar las áreas donde pueden producirse delitos, establecer procedimientos claros para tomar decisiones, regular el uso de recursos financieros, crear canales para comunicar posibles incumplimientos y prever medidas disciplinarias cuando se vulneren las normas internas.
Además, debe estar supervisado y revisarse de forma periódica. Una empresa cambia puede entrar en nuevos mercados, contratar nuevos proveedores, ampliar su plantilla o asumir actividades distintas. Si el sistema de prevención no se actualiza, puede dejar de ser eficaz.
La exención de responsabilidad exige algo más que tener papeles firmados. La empresa debe poder demostrar que el modelo existía, que se aplicaba de verdad y que las personas implicadas eludieron fraudulentamente los controles establecidos.
Circunstancias atenuantes en la responsabilidad penal de las personas jurídicas
Aunque una empresa no pueda quedar totalmente exenta, existen circunstancias que pueden reducir su responsabilidad penal. Estas atenuantes valoran cómo actúa la entidad una vez detectado el problema.
Una de ellas es confesar la infracción a las autoridades antes de saber que el procedimiento judicial se dirige contra la persona jurídica. También puede ser relevante colaborar en la investigación aportando pruebas nuevas y útiles para esclarecer los hechos.
Otra circunstancia atenuante es reparar o disminuir el daño causado antes del juicio oral. Esta actuación no borra la responsabilidad, pero demuestra una voluntad clara de corregir las consecuencias del delito.
También puede atenuarse la responsabilidad si la empresa adopta medidas eficaces para prevenir y descubrir delitos futuros antes del inicio del juicio oral. Aunque lo recomendable es contar con un sistema preventivo desde el principio, reforzar los controles después de detectar una irregularidad puede ser valorado de forma positiva.
En conclusión, la forma en la que una empresa previene, detecta y responde ante los riesgos penales importa. La responsabilidad penal de las personas jurídicas recuerda que las empresas no solo deben buscar resultados, sino alcanzarlos de forma legal, transparente y responsable.
Revisado por:
Ignacio MegíaDirector deL Departamento de Siniestros y Asesoría Jurídica - Berkley España Ignacio Megia, con más de 38 años de experiencia en el Sector Asegurador, ha desarrollado su carrera profesional ocupando posiciones de liderazgo en diferentes ámbitos relacionados con el Derecho de Seguros y la Gestión de Siniestros. Tras su paso por diferentes aseguradoras de primer nivel, actualmente es miembro del Comité Ejecutivo de Dirección y Director del Departamento de Siniestros y Asesoría Jurídica de W.R. Berkley España (Chief Claims & Legal Advice Officer). |
