Duty of care: ¿Qué es y por qué es importante en una empresa?

Duty of care: ¿Qué es y por qué es importante en una empresa?
Hay conceptos que parecen de manual hasta que un imprevisto los pone a prueba. Un vuelo que se cancela y deja a un empleado tirado en una ciudad desconocida, una protesta que corta accesos a un hotel, una urgencia médica a miles de kilómetros, o una crisis que obliga a tomar decisiones rápidas sin información fiable. En esos momentos, suele surgir la pregunta: ¿estamos preparados para cuidar de nuestra gente cuando trabaja fuera de su entorno habitual?
Ahí es donde entra el duty of care, una forma de entender la responsabilidad hacia los empleados, especialmente cuando viajan por trabajo o se desplazan a ubicaciones con riesgos. También es una manera de proteger la continuidad del negocio, reducir incertidumbre y tomar decisiones con criterio cuando el contexto se complica.
En Berkley España abordamos estos temas con un enfoque práctico, poniendo el foco en lo que ayuda de verdad a empresas y profesionales para anticiparse y estar protegidos.
¿Qué es duty of care?
Duty of care puede traducirse como deber de cuidado, y en el ámbito empresarial se entiende como la obligación —ética y, en muchos casos, legal— de adoptar medidas razonables para proteger la salud, la seguridad y el bienestar de las personas mientras están trabajando o realizando una actividad por cuenta de la organización.
Porque no basta con mandar a alguien de viaje. Hay que asegurarse de que existe un marco que reduzca riesgos previsibles y que, si ocurre algo, haya capacidad de respuesta.
En España, este enfoque conecta con el deber de protección que la normativa de prevención de riesgos laborales reconoce. Los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud, y ese derecho implica el deber por parte de la empresa de protegerlos frente a riesgos.
Por eso, cuando hablamos de duty of care no hablamos solo de un documento o de un protocolo guardado en una carpeta. Se trata de una cultura y un sistema: cómo se evalúan riesgos antes de un desplazamiento, qué información se da al empleado, cómo se coordinan emergencias, quién toma decisiones, cómo se asegura la asistencia, y cómo se registra y mejora lo que ha ocurrido para que no se repita.
Además, hay un matiz importante: el duty of care no busca eliminar el riesgo (eso es imposible), sino gestionarlo con sensatez. La diferencia entre un imprevisto y una crisis muchas veces está en la preparación.
El impacto del mundo globalizado y los viajes internacionales
Hoy es habitual que una empresa tenga clientes, proveedores o proyectos fuera de su ciudad, incluso fuera de su país. Los equipos viajan para cerrar acuerdos, supervisar obras, asistir a ferias, formar a clientes o coordinar operaciones. Con todo esto, llega una nueva realidad: cuanto más lejos y más rápido se mueve la actividad, más variables hay que controlar.
En un viaje internacional pueden surgir situaciones que no se dan en el día a día, como cambios normativos y sanitarios, diferencias culturales, transporte inestable, infraestructura médica deficiente y un largo etcétera. A eso se suman riesgos que no siempre se ven venir: fenómenos meteorológicos extremos, problemas reputacionales por decisiones de última hora o el desgaste emocional de trabajar bajo presión en un contexto desconocido.
Por eso, el duty of care en viajes no es un añadido para grandes multinacionales. Es muy útil para pymes y empresas en crecimiento, porque cuando una organización es más pequeña, cualquier incidente tiene un impacto mayor en el equipo y en las operaciones.
En este punto, muchas empresas descubren que su enfoque tradicional de prevención se quedaba corto para la realidad del viaje. Y es lógico porque la prevención en un centro de trabajo es muy distinta a un entorno externo.
Importancia de un buen programa de duty of care
Un buen programa de duty of care convierte la incertidumbre en decisiones más claras. No porque se controle todo, sino porque se tiene en cuenta qué hacer antes, durante y después de un desplazamiento, y evita improvisar cuando el tiempo apremia.
Antes del viaje, el programa ayuda a valorar si el desplazamiento es necesario, qué riesgos puede haber según destino y actividad, las medidas de prevención que tienen sentido y qué información debe conocer el empleado para moverse con seguridad.
Durante el viaje, asegura que la empresa puede localizar, informar y asistir a la persona si algo cambia.
Después, permite aprender de lo que funcionó, qué falló y cuáles son los ajustes a incorporar para que no vuelva a ocurrir.
Además, un programa sólido no se centra solo en el riesgo físico. También contempla factores como el estrés, la fatiga o la presión por cumplir objetivos, la sensación de desamparo si aparece un problema e incluso el impacto de un incidente en la salud mental. En la práctica, no es solo enviar una ambulancia, sino acompañar, orientar, dar soporte y facilitar decisiones.
Cuando un empleado siente que la empresa está presente —aunque esté a miles de kilómetros— cambia su manera de trabajar. Aumenta la confianza, se reduce la ansiedad y se minimizan errores derivados del miedo o la falta de información.
Riesgos de desplazarse sin duty of care
Viajar sin duty of care no significa que vaya a pasar algo malo, pero sí significa que, si pasa, será más caro, más lento y más difícil de gestionar. Y no solo en términos económicos. También en términos humanos, legales y reputacionales.
Sin un marco claro, es frecuente que nadie tenga del todo claro quién debe actuar. Se pierde tiempo buscando datos básicos, confirmando ubicaciones, entendiendo coberturas, localizando proveedores o simplemente decidiendo si el empleado debería moverse, quedarse o regresar. En un incidente, la improvisación suele salir muy cara.
También aparece el riesgo de la normalización. Cuando la empresa se acostumbra a viajar sin protocolos, el equipo aprende a resolver las cosas por su cuenta, hasta que un día no puede. Y entonces el problema ya no es solo el incidente, sino la ausencia de una respuesta coordinada.
A nivel organizativo, desplazarse sin duty of care puede traducirse en interrupciones de proyecto, pérdida de productividad, decisiones reactivas que disparan costes y, en el peor de los casos, conflicto por falta de atención al empleado, e incluso situaciones relacionadas con incumplimiento de contrato.
Ventajas del duty of care para los empleados
Para el empleado, el duty of care le ayuda a sentir que no está solo. Hay una diferencia enorme entre “si pasa algo, llámanos” y “si pasa algo, sabemos qué hacer y estamos preparados”. Esa sensación de respaldo no solo mejora la experiencia de viaje, también mejora el rendimiento.
Cuando existe un programa específico, el trabajador cuenta con información más clara antes de salir, pautas de seguridad realistas, canales de contacto definidos y acceso a apoyo si el viaje se complica. Eso reduce decisiones impulsivas y aumenta la capacidad de reaccionar con calma. En situaciones tensas, la calma es una herramienta de seguridad.
Además, el deber de asistencia protege la dignidad del empleado. No se trata solo de resolver el incidente, sino de hacerlo de forma respetuosa, rápida y coherente con los valores de la empresa. Si una organización cuida a su gente cuando todo va bien pero desaparece cuando hay un problema, el impacto en la confianza es difícil de reparar.
También hay otro beneficio menos evidente: el duty of care ayuda a que el empleado se atreva a informar. Cuando el entorno es seguro y la empresa responde, la persona lo comunica y pide ayuda antes. Eso reduce incidentes graves y el desgaste emocional del viaje.
Beneficios para la empresa
Para la empresa, duty of care no es solo cumplir un compromiso o un gesto de responsabilidad. Es una inversión en continuidad operativa, reputación y gestión del riesgo.
Un programa bien diseñado reduce la improvisación y mejora la toma de decisiones. También ayuda a estandarizar procesos, clave cuando la organización crece y empieza a viajar más. La consistencia evita errores, en especial cuando hay diferentes equipos que viajan a la vez o cuando las decisiones pasan por varias áreas internas.
Además, el deber de cuidado protege el vínculo con el talento. Hoy, muchas personas valoran tanto la seguridad como el salario. Si una empresa demuestra un compromiso real con la protección, atrae y retiene mejor el talento. Y en un mercado donde el conocimiento y la experiencia son activos críticos, retener es una ventaja competitiva.
El duty of care también aporta una capa de protección reputacional. En un incidente, la pregunta sobre si la empresa hizo todo lo que pudo es inevitable. Cuando hay un plan, protocolos, registros y un enfoque preventivo, la respuesta es más coherente y menos vulnerable a interpretaciones.
En muchos casos, se conecta con la importancia de contar con herramientas adecuadas como la responsabilidad civil en la empresa, que complemente la capacidad de respuesta y reduzca el impacto económico de un incidente.
El papel del seguro en el duty of care
El duty of care se construye con prevención, procesos y capacidad de respuesta. Y el seguro encaja como una pieza que aporta estabilidad cuando el incidente ya ha ocurrido. Ayuda a gestionar el impacto económico y facilita recursos para afrontar situaciones que, sin respaldo, podrían desbordar tanto a la empresa como al empleado.
Es importante entender que el seguro no sustituye al deber de cuidado. Pero puede ser decisivo para que la respuesta sea rápida y sostenible, sobre todo cuando hay asistencia médica, repatriaciones o, gastos imprevistos, entre otros.
En la práctica, un enfoque maduro combina duty of care con herramientas que permitan activar soluciones sin perder el tiempo. Cuando la cobertura está alineada con el programa, la empresa puede responder con más serenidad porque sabe que tiene un marco que la respalda.
El seguro también aporta predictibilidad. Los incidentes no avisan, pero el impacto se puede planificar. Y planificar reduce el coste financiero, operativo y emocional del riesgo.
En Berkley España ofrecemos soluciones duty of care para tu empresa
Cada empresa viaja por motivos distintos y expone a sus equipos a riesgos diferentes. Por eso, hablar de duty of care no debería quedarse en definiciones generales. La pregunta que debes hacerte es cómo se traduce el deber de cuidado en la realidad perfiles y forma de trabajar de tu compañía.
En Berkley España trabajamos con un enfoque especializado y orientado a empresa, ayudando a identificar riesgos relevantes, entender necesidades y encajar soluciones que acompañen un programa de duty of care bien planteado. Ese enfoque, además de proteger a las personas, protege al negocio en lo que más importa: su capacidad de seguir operando, incluso cuando aparece el imprevisto.
Si tu empresa desplaza empleados fuera de su lugar habitual de trabajo, el momento de pensar en duty of care no es cuando sucede el primer incidente. Es antes, cuando todavía puedes diseñar una respuesta con calma. Y cuando ese día llega, se nota la diferencia entre reaccionar y estar preparados.
Al final, el duty of care se resume en algo muy sencillo: cuidar de tu gente cuando te representa. Y hacerlo bien.
Revisado por:
Ángel MachoHead of Strategy & Innovation – Europe Ángel Macho está licenciado en Economía y Actuariales, con un Máster en Habilidades Directivas, y cuenta con más de 25 años de experiencia en el sector en diferentes puestos: desde auditoría, consultoría y marketing, hasta Dirección de Negocio en Berkley España y Portugal. Actualmente lidera la Dirección Europea de Estrategia e Innovación de Berkley Europe. |
