¿Qué es una negligencia médica y cómo se diferencia de una complicación?

Médico sanitario escribiendo un expediente de un paciente

 ¿Qué es una negligencia médica y cómo se diferencia de una complicación?

 

Cuando un tratamiento, una prueba diagnóstica o una intervención no tiene el resultado esperado, es frecuente que surja una pregunta: ¿se trata de una negligencia, o una simple complicación asociada a la profesión?

La diferencia es importante, ya que en medicina no siempre es posible garantizar un resultado concreto. Incluso cuando un profesional actúa de forma correcta y utiliza los medios adecuados, pueden aparecer efectos adversos, secuelas o complicaciones. Por tanto, un resultado negativo no siempre significa que haya existido mala praxis.

Para entender qué es una negligencia médica, hay que analizar una serie de factores relacionados tanto con las circunstancias del paciente como con la acción del profesional, así como el daño producido. Entenderlo ayuda tanto a pacientes como a profesionales sanitarios a valorar qué puede ocurrir durante una asistencia médica y cuándo un daño puede incurrir responsabilidad.

 

 

¿Qué es una negligencia médica?

 

Una negligencia médica se produce cuando la actuación de un profesional sanitario no alcanza el nivel de diligencia que cabría exigir en las circunstancias concretas del caso y, como consecuencia de esa actuación u omisión, se ocasiona un daño al paciente.

Esto significa que no basta con que el tratamiento no funcione o con que el paciente sufra un perjuicio. La práctica sanitaria está sometida a riesgos, y la medicina no es una ciencia de resultados exactos. Lo relevante es determinar si el profesional actuó conforme a la denominada lex artis, es decir, siguiendo las pautas de actuación aceptadas teniendo en cuenta los conocimientos científicos disponibles, el estado del paciente y las circunstancias asistenciales.

Una negligencia puede relacionarse, por ejemplo, con una actuación inadecuada en el diagnóstico, la elección o aplicación de un tratamiento, el seguimiento del paciente o la utilización de los medios disponibles cuando estos eran necesarios.

También es muy relevante la información facilitada al paciente. La ley española establece que, como regla general, cualquier actuación sanitaria requiere el consentimiento libre y voluntario del paciente después de haber recibido la información adecuada. Además, en determinadas intervenciones y procedimientos de especial riesgo el consentimiento debe constar por escrito.

Por tanto, para saber qué es una negligencia médica no debe analizarse solo el resultado final. Hay que estudiar todo el proceso asistencial y comprobar si la conducta profesional fue adecuada.

 

 

¿Qué se entiende por complicación?

 

Una complicación es un problema que puede aparecer durante o después de una enfermedad, tratamiento, intervención quirúrgica o procedimiento médico, aunque la asistencia se haya prestado de manera correcta. Esta es una de las diferencias esenciales respecto a la negligencia.

Existen procedimientos sanitarios que implican riesgos incluso cuando se realizan siguiendo todos los protocolos y con una actuación profesional adecuada. Una infección, una hemorragia, una reacción adversa o determinadas secuelas pueden constituir complicaciones conocidas de un procedimiento sin que su aparición implique necesariamente un error médico.

Por esta razón, la existencia de un daño no permite concluir por sí sola que haya responsabilidad. La jurisprudencia diferencia entre los daños vinculados a una asistencia contraria a la lex artis y aquellos que pueden producirse pese a haberse realizado una actuación sanitaria correcta. La clave está en averiguar por qué apareció la complicación y cómo actuaron los profesionales antes, durante y después de detectarla.

Una misma complicación puede producirse de manera inevitable en un caso y estar relacionada con una actuación inadecuada en otro. Por ejemplo, que exista un riesgo conocido no significa que cualquier consecuencia derivada de ese riesgo se deba considerar inevitable. Es necesario analizar cada situación individualmente.

 

Pilares de la responsabilidad en la práctica médica

 

La responsabilidad sanitaria no se determina solo por la gravedad de las consecuencias sufridas por un paciente. Para valorar una posible negligencia, es necesario estudiar varios elementos de forma conjunta.

En primer lugar, se debe analizar la actuación del profesional y comprobar si se ajustó a la práctica médica exigible en ese momento y en esas circunstancias. Las decisiones médicas se deben valorar atendiendo a la información disponible cuando fueron tomadas, no solo  a partir del resultado conocido después.

También debe existir un daño real. Una actuación incorrecta que no haya ocasionado un perjuicio no plantea las mismas consecuencias que aquella que produce una lesión, una secuela o un empeoramiento de la situación del paciente.

Otro aspecto esencial es la relación entre la actuación sanitaria y el daño. Es necesario determinar si el perjuicio es consecuencia de esa actuación o si, por el contrario, está relacionado con la evolución natural de una enfermedad, las características particulares del paciente o un riesgo inherente al procedimiento.

 

 

¿Se puede prevenir una negligencia médica?

 

Reducir el riesgo de negligencia requiere una combinación de conocimientos, procedimientos adecuados, comunicación y sistemas de control.

La actualización profesional es fundamental. La medicina evoluciona de manera continua, y los profesionales deben ejercer de acuerdo con los conocimientos y procedimientos aplicables a su especialidad.

También es importante disponer de protocolos claros, documentar muy bien la asistencia y mantener una comunicación adecuada entre los distintos profesionales que participan en el cuidado del paciente. Muchos procesos sanitarios implican a diferentes especialistas, pruebas y decisiones consecutivas, por lo que una transmisión correcta de la información resulta esencial.

La relación con el paciente también desempeña un papel relevante. Explicar de manera comprensible el tratamiento, sus alternativas y sus riesgos permite que la persona participe en las decisiones relacionadas con su salud y pueda prestar un consentimiento informado.

Sin embargo, prevenir una negligencia no significa eliminar todos los riesgos asociados a la práctica médica. Una asistencia correcta también puede terminar con un resultado no deseado.

Esta realidad explica la importancia de la Responsabilidad Civil Sanitaria, destinada a responder ante determinados riesgos y reclamaciones derivados de la actividad profesional sanitaria. En España, los profesionales y entidades que prestan asistencia sanitaria privada deben contar con un seguro de responsabilidad, aval u otra garantía financiera para cubrir las indemnizaciones que puedan derivarse de daños ocasionados durante la prestación de sus servicios.

 

 

¿Es posible prever una complicación?

 

Algunas complicaciones son conocidas y se pueden anticipar o identificar como posibles riesgos de una intervención. Otras son mucho más difíciles de prever debido a las características particulares de cada paciente o a la evolución de su estado de salud. Pero que una complicación sea previsible no significa necesariamente que sea evitable.

La medicina permite adoptar medidas destinadas a reducir determinados riesgos, pero no siempre puede eliminarlos. Por ello, antes de determinados procedimientos el paciente debe recibir información suficiente sobre sus riesgos relevantes para poder tomar una decisión informada.

Cuando aparece una complicación, la cuestión fundamental es cómo se ha gestionado. Detectarla a tiempo, aplicar las medidas necesarias y realizar un seguimiento adecuado forman parte de una correcta asistencia sanitaria.

Por eso, la diferencia entre complicación y negligencia no debe buscarse solo en el daño sufrido. Una complicación puede aparecer pese a una actuación impecable, mientras que una negligencia implica que la atención prestada se apartó de la diligencia exigible y que esa actuación tuvo consecuencias para el paciente.

 

 

Revisado por:

Ignaciio Megía

Ignacio Megía

Director deL Departamento de Siniestros y Asesoría Jurídica - Berkley España

Ignacio Megia, con más de 38 años de experiencia en el Sector Asegurador, ha desarrollado su carrera profesional ocupando posiciones de liderazgo en diferentes ámbitos relacionados con el Derecho de Seguros y la Gestión de Siniestros. Tras su paso por diferentes aseguradoras de primer nivel, actualmente es miembro del Comité Ejecutivo de Dirección y Director del Departamento de Siniestros y Asesoría Jurídica de W.R. Berkley España (Chief Claims & Legal Advice Officer).

 

 

 

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